P36 Andalucia
Por qué pienso que el toro sufre un dolor inmenso
Entrada escrita por Francisco Garrido el 20 de Diciembre de 2009
antitaurino 2 Susana Muñoz Lasa. Doctora en Medicina. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Profesora Titular de la Universidad Complutense de Madrid
El dolor es un mecanismo de defensa que permita la huída a un ser vivo cuya integridad este en peligro. Está demostrado que todos los seres vivos con posibilidad de desplazamiento sienten alguna forma de dolor.
El dolor es un mecanismo de defensa que permita la huida a un ser vivo cuya integridad esté en peligro. Está demostrado que todos los seres vivos con posibilidad de desplazamiento sienten alguna forma de dolor.
No todos los seres vivos sufren el dolor de igual manera, pero también está hoy demostrado que los mamíferos sufren el dolor de forma muy parecida y que muchos mecanismos de transmisión de dolor son similares para el ser humano y para los mamíferos superiores. Desgraciadamente, porque esto ha permitido la realización de crueles e innecesarios experimentos sobre la neurofisiología del dolor en animales de laboratorio.
Antes de seguir adelante me gustaría puntualizar que no tengo en mi poder el estudio completo del Dr. Illera, que no ha sido publicado en ninguna revista científica, pero si he podido acceder a información publicada en los periódicos y dada por él mismo, por lo que en principio presupongo su veracidad. También es cierto que mi especialidad no es la endocrinología y por tanto no conozco tan en profundidad los mecanismos endocrinos del dolor y el stress como pueda conocerlos él, pero llevo 17 años trabajando en el campo de la Neurorehabilitación y dentro de ellos, por supuesto, en el dolor, y algo conozco del dolor y sufrimiento humano y animal. Lo veo todos los días, lo valoro todos los días y lo trato todos los días. Espero la publicación de su trabajo para poder saber que hipótesis y objetivos, qué material y método (en particular relativo a la existencia de grupo de control, a la elección de los parámetros endocrinos y a la metodología de extracción de la sangre antes, durante y después de la corrida), qué resultados y qué discusión ha seguido para llegar a lo que publica el diario, que me imagino serán las conclusiones. En ese momento si se podrá valorar de forma completa el trabajo. De momento, y ateniéndome solo a las conclusiones publicadas en el periódico, observo datos que me parecen erróneos desde la evidencia científica existente, desde la práctica clínica y desde el sentido común. En el estudio de Illera, realizado a lo largo de más de 5 años, y analizando la respuesta hormonal de 180 toros y 120 novillos, se nos dice:
1. “Los niveles de estrés, medidos a través del cortisol y las catecolaminas, son tres veces mayores durante el traslado que en el ruedo por lo que el sufrimiento del toro sería mayor en el camión que ante el mismísimo torero.”
2. “Descubrieron que durante la lidia el toro libera 10 veces más betaendorfinas – conocidas como hormonas del placer – que un ser humano y siete veces más que durante el transporte.”
3. “La betaendorfina – explica Illera – bloquea los receptores del dolor hasta que llega un momento en que dolor y placer se equiparan y el sufrimiento puede llegar a ser casi nulo.”
4. “Lo que queremos llegar a decir es que el toro bravo tiene un mecanismo especial para llegar a controlar su dolor.”
1. “Los niveles de estrés, medidos a través del cortisol y las catecolaminas, son tres veces mayores durante el traslado que en el ruedo por lo que el sufrimiento del toro sería mayor en el camión que ante el mismísimo torero.”
En principio no puedo contestar con exactitud por qué el toro parece sentir más stress antes de la lidia que después, pero sí puedo aventurar alguna hipótesis (si finalmente el dato se revela exacto). El miedo intenso puede producir una serie de alteraciones emocionales y vegetativas con traducción química. Hablamos de estrés. Se elevan la ACTH, ADH, prolactina, aldosterona, cortisol, glucagón, catecolaminas y glucosa. Con ello, el organismo intenta prepararse para la lucha o la huída, caso de ser necesaria, pues esto es exactamente el estrés. Una respuesta de adaptación a un peligro. Parece lógico que los niveles sean mayores. El miedo, la angustia, la ansiedad que sufre el toro en el momento de ser introducido en el camión es suficiente para producirlos. Durante todo el tiempo que dura esta tortura psicológica el toro esta sufriendo un intenso stress (que es lo que refleja el cortisol y las catecolaminas). Ante un stress prolongado parece posible que el animal hubiese llegado a la fase de agotamiento que describe Hans Selye en su Síndrome de Adaptación General (yo al menos, si alguien humano en similares circunstancias me consultara, lo pensaría):
* durante la primera fase, o fase de alarma, el cuerpo de moviliza y prepara para enfrentar cualquier amenaza;
* durante la fase de resistencia, el cuerpo se maneja con el factor estresante y usualmente lo supera, si esto no ocurre sigue una tercera fase;
* durante la fase de agotamiento, el organismo agota su habilidad para enfrentar y está en riesgo de enfermedad y daño orgánico.
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